Con el fin de que esta medida prospere el sector turístico debe “hacerla suya y darle el visto bueno”, manifestó Hereu. Además, señalo que el turismo es una de las principales fuentes de riqueza de España, y por eso, las ciudades deberían contar con un retorno que les permita conciliar el impacto turístico con la calidad de vida de los locales, además de servir para la creación de promociones turísticas.
La idea de implantar la tasa turística lleva mucho tiempo siendo un tema de intenso debate. Esta vez, la idea fue promovida por el presidente de Turismo de Barcelona, Joan Gaspart, quien se había mostrado en desacuerdo en oportunidades anteriores. Según sus propias palabras, “se dan los condicionantes para plantear el tema. El recorte de presupuestos de las administraciones afecta de forma muy directa a la promoción turística y los hoteleros no podemos asumir más aportaciones después de la rebaja de precios. Sólo quedan los clientes". “Es ahora o nunca”, finaliza.
La propuesta está incluida dentro del plan estratégico de turismo 2010 – 2015, que busca entre sus objetivos hacer crecer el turismo de calidad y hacerlo compatible con la calidad de vida de los ciudadanos. Según manifestó Gaspart, su preocupación principal es que la ciudad pierda competitividad ante sus competidores más directos. “Nueva York lo hace, Francia hace ya muchos años que cobra este impuesto y nosotros no podemos perder competitividad. Nadie pone en duda que el Gobierno tenga que hacer los deberes ante Europa, pero tenemos que pensar en fórmulas para compensar los recortes. Y no puede ser voluntario", manifestó.
En un comienzo el coste a pagar seria de 1€ por estancia y se cargaría a la cuenta del alojamiento en Barcelona que se ocupe, independientemente del número de noches que pernocta. Este impuesto, vendría a compensar el recorte de recursos públicos que se ha producido en materia de promoción turística.
Como contrapunto, el presidente del gremio hotel en Barcelona, Jordi Clos, expuso una retahíla de argumentos en contra de lo que él llama “impuesto turístico”. Aboga por alternativas al impuesto directo, como puede ser un IVA añadido, que permita ajustar los gastos.