Escoltado por funcionarios locales, Clinton llegó en helicóptero al palacio de Sans Soucí, que perteneció a un rey haitiano del siglo XIX, mientras policías haitianos y soldados de la fuerza de paz de la ONU controlaban que no hubiera disturbios en la cercana ciudad de Milot.
Por el contrario, la mayoría de los turistas en Haití deben soportar calles atestadas de tráfico y pasar por caminos sinuosos de tierra para llegar al palacio, donde hordas de vendedores desesperados los acosan para que compren recuerdos o paseos en mula a la cercana fortaleza Citadelle Laferriere.
Coincidiendo con esta visita, las fuerzas de seguridad retiraron a los vendedores de la zona y Clinton instó al gobierno haitiano a reconstruir los caminos para que el viaje al sitio turístico sea más fácil.
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Por Smith Rodríguez.


